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Celebración de la Semana Santa

El origen de la celebración de la Semana Santa data del siglo XVI cuando los conquistadores españoles llegaron a América.

En Michoacán fueron los sacerdotes de la orden religiosa de San Francisco, quienes se establecieron en lo que hoy es Morelia y es allí en donde construyeron la primera ermita.

Los Franciscanos realizaron una labor evangelizadora en toda la región, especialmente en los alrededores del lago de Pátzcuaro y se establecieron en Tzintzuntzan, primera capital del señorío tarasco.

Durante el siglo XVI tanto los Franciscanos como los Agustinos edificaron sus templos y se dedicaron a inculcarle al pueblo tarasco toda la doctrina cristiana. Para realizar esta tarea, les enseñaban con grabados y pinturas traídos de España que mostraban pasajes bíblicos y con imágenes religiosas que poco a poco fueron imitadas por artesanos de la región.

Ritos y tradiciones surgidos de la mezcla entre el fervor europeo y el sentir del pueblo purépecha, enriquecen durante la Semana Santa la vasta relación de atractivos que el estado de Michoacán ofrece al visitante.

Además, la Semana Santa brinda la rara oportunidad de palpar la más íntima estructura del tejido social de pueblos y comunidades michoacanas, donde los hombres y mujeres que son “cargueros”, “semaneros” o miembros de los Concejos de Ancianos mantienen la cohesión de la etnia en torno a la herencia cultural.

Se suceden por todo el estado y particularmente en esta región, una serie de actividades que van de la elaboración de coloridos dulces, a las impactantes expresiones luctuosas que realizan feligreses encapuchados al caer la noche, conocidas como “procesiones del silencio”.

Las celebraciones religiosas se llevaban a cabo al aire libre porque los indígenas no estaban acostumbrados a entrar en los templos y para involucrarlos con la religión católica se realizaban los llamados “autos sacramentales”, que eran dramatizaciones de pasajes bíblicos. Por esa razón, las iglesias tenían amplios espacios en el frente. Como ejemplo de este diseño están las iglesias de Tarimbaro y Tzintzuntzan, siendo la de Tzintzunrtzan la prime “capilla abierta” – como se les llamó- de América.

Estos espacios al aire libre dedicados a la evangelización de los pueblos indígenas fueron llamados atrios. En el centro de estos atrios se colocaba una cruz de piedra con elementos de la pasión de Cristo, pero nunca se colocaba a Cristo crucificado para evitar la imagen de la sangre.

Cada Semana Santa, la región Pátzcuaro te ofrece una extensa variedad de eventos culturales, artísticos y religiosos entro los que figuran la Procesión de Cristos de Pátzcuaro y los Altares de Dolores, tradicionales desde la época de la colonia.

Mención especial merece Tzintzuntzan, el viernes por la mañana podemos observar a los “penitentes”, que salen a pagar sus promesas al Señor del Santo Entierro, castigando sus tobillos con el peso de grilletes que se dicen originales de la conquista, traídos por los europeos para esclavizar, y actualmente son objetos rigurosamente custodiados que se usan para validar una practica de expiación y manifestación de la fe a través del sacrificio corporal.

Por todo el estado, en cada pueblo, ciudad o tenencia se realizan magníficas representaciones del Vía Crucis, se ofrece deliciosa comida tradicional de la temporada, se venden bellas artesanías y sobre todo se disfruta la hospitalidad de este pueblo.